Sentado, tomando mate. El sol entraba por la puerta abierta del frente...alcanzaba a ver al gato del vecino que se desperezaba al sol de la mañana...estaba algo dormido(yo), eso debo admitirlo...la noche anterior me había acostado realmente tarde, una buena noche, pero le faltó la frutillita... o la entrada, muy bien, no se...pero dormido estaba esa mañana, tenia mucho sueño, quería volver a la cama...a esa hora, por la ventana de la habitación entraba el sol y daba sobre la cama, que mejor, que acostarse al solcito de la mañana un domingo de invierno... bueno, no viene al caso que tan lindo es dormir un domingo o no...
esperando que pase algo, seguía tomando mates, con la mirada perdida en la nada...bueno, no tan en la nada, sino un poquito mas acá y a la izquierda...justo al lado del gato del vecino...cerca del marco de la puerta, si, ahí daba el sol (este sol, de la mañana de un domingo de invierno que tan lindo es para tirarse a hacer ?fiaca? o porque no, una buena siestita), y por esas cosas de la vida o de la física, si uno pierde la vista y por un momento no ve hacia nada, y no piensa en nada... se puede divisar un humo fantasma que no va para ningún lado, sino que depende como lo mires, viene, o se va. Ahí estaba ese humo que daba firuletes al sol, como desperezándose, como si disfrutara de la mañana... en un vaivén interminable se expandía y contraía, se acercaba y se iba un poquito mas allá... un miau, me hizo perder la concentración, y lo miré para reprocharle, pero me miro a los ojos, como si quisiera mostrarme que el también veía el humo fantasma de la mañana...Dos mates, tres mates, cuatro y ya cuando perdí la cuenta, seguía tomando... sentado, solo pensando, en esas cosas que uno no ve, cosas que escapan a la seriedad del día, cosas que solo se ven cuando giramos, o cuando nos mareamos, fantasmas del día, de la noche y de la mañana... Cambie de lugar y como se me había acabo el agua del termo, dejé de tomar mates... en el sillón, esperaba que suene el timbre... el gato ya no estaba, a lo mejor se había ido a buscar humos fantasmas a otros marcos, o tal vez, el sol no calentaba tanto en ese lugar y prefirió irse, tal vez me miro antes de irse, pero no se, yo no lo vi... estaba en otras cosas. Nunca antes me había pasado, o capaz que si, pero no pude detenerme a pensar que es lo que era... cuando estaba sentado en el sillón, un reflejo me llevo a mirar de reojo la cortina, y entre la cortina y el piso, paso una especie de espectro... no se asusten que no un espectro...pero muy bien no se como llamarlo... otra vez mire de reojo a propósito... y otra vez... no importaba para donde mire... siempre pasaba una especie de primo cercano del humo fantasma...
Ángeles, invisibles... pero no tanto, si vemos rápido de reojo los podemos ver que pasan y se esconden, como si estuvieran visibles pero fuera de nuestro campo visual, y cuando los queremos ver o giramos desprevenidamente tardan unos segundos en volverse invisibles... guardianes o espías... dejan que veamos como sus primos lejanos se desperezan al sol de la mañana... cosas que uno no ve, cosas que escapan a la seriedad del día, cosas que solo se ven cuando giramos, o cuando nos mareamos, fantasmas o ángeles del día, de la noche y de la mañana... El timbre suena tres veces, es ella... me levanto, busco la campera del perchero, cierro la ventana y cuando estaba por salir, me freno a la altura del marco de la puerta del frente... miro fijo, para ver si ese humo madrugador estaba de nuevo... pero no, el gato tampoco se estaba a la vista... cierro la puerta, y miro de reojo a la izquierda, ja... ahí estaba otra vez, otro ángel... que con cara de dormida me decía que me apure, que llegábamos tarde...
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