no quiso quedarse con un horizonte de cemento...
y lo cambio por sierras y mucho verde...
se imagino que en aquel horizonte de cabañas y lagos,
habría unos ojos de ilusión...
zandalias al costado de uina cama improvisada...
y un balcón nada parecido a este...
La imaginación no escatimo en gastos, y se compró
un gato para el invierno y dos hojas de eucalipto para la mesita de luz...
de vez en cuando quiso un mantel con flores para desayunar,
y nunca se imagino tener tos a los 40...
La tardecita y el sol se fueron...
y un verano con mucho calor seguia de noche...
entró al departamente y encendió el televisor...
para despejarse un poco !!
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