Y asi comenzó a llover a las 4:35 de la mañana del sabado...
después de una gran sequía de dos años y pico... imaginense un pico muy muy largo...
Una tormenta torpe sin objetivo definido...gotas torcidas, vientos doblados, rayos de tanto en tanto...
Ella no dormía, ni siquiera estaba ahí...
No había dejado nada para recordarla.
Ni un pañuelo, ni un perfume, ni siquiera una marca de talco en el piso...
Y el agua que una y otra vez lavaba la cara de noche para mantenerla despierta.
No había cafe, ni fitos desgarrando el parlante...
Solo la Córdoba mojada esperando un despertar...
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