domingo

Nos veremos otra vez

...si debes ser fuerte en estos tiempos... para resisitir la decepción...

Ya no busco duendes y no escribo cuentos de hadas...
ya no espero que algo me despierte y me sacuda...
atrás quedaron las épocas de cuentos de lluvia...

...y sin embargo te quiero...

Amigos y compañeros de ruta...
noctambulos hasta que el teclado diga basta...
testigos de la noche esperando la lluvia que nunca viene...
seguimos ahi, conectados a un cable...
solo estamos... buscando...esperando...soñando...

No hay etiquetas...no hay remordimientos...
hay algo...y lo lindo es que no sé que es...

Unas pocas palabras para decirte que me alegra que estes ahi...y yo esté aca, y que a veces coincidamos y compartamos esa locura...no por los viejos tiempos...sino por nosotros...por estar y sin saber como seguir incansables a nuestros vicios y placeres...

besos y dulces sueños...angelitos van en camino, llevan maletines de últimos auxilios para blogger pasados de moda que no escriben tanto pero que les queda la locura para celebrar un post...

lunes

La pared que no está


Y borroneando y tachando...no sabe muy bien que escribir. Si contarselo todo o guardarlo en el placard. No quiere salir, no quiere quedarse adentro, solo espera el momento de despertar para seguir creyendo que ella está. Él no quiso, ella no lo planeo. Por ahora el camino los mantiene separados, preparandolos para lo que vendrá o poniendolos a prueba para una verdad.

La pared ya no está y los recuerdos fantasmas se desvanecieron con el tiempo. Los nuevos recuerdos esperan para saber si pueden ser ellos o si deben ocultarse un poco más. Tal vez no sea el mejor momento para escribir hoy, él va a esperar un poco.

domingo

La Primera

Y asi comenzó a llover a las 4:35 de la mañana del sabado...
después de una gran sequía de dos años y pico... imaginense un pico muy muy largo...
Una tormenta torpe sin objetivo definido...gotas torcidas, vientos doblados, rayos de tanto en tanto...

Ella no dormía, ni siquiera estaba ahí...
No había dejado nada para recordarla.
Ni un pañuelo, ni un perfume, ni siquiera una marca de talco en el piso...
Y el agua que una y otra vez lavaba la cara de noche para mantenerla despierta.

No había cafe, ni fitos desgarrando el parlante...
Solo la Córdoba mojada esperando un despertar...